La maduración de la banana

Las bananas son unas de las pocas frutas que se pueden encontrar alrededor del mundo durante todo el año. Aunque el término banana y plátano suelen ser intercambiables, suele hacerse la diferencia entre bananas, para el fruto dulce fresco, y plátano, el fruto que requiere ser cocinado para poder ser consumido, debido a su alto nivel de almidón.

El proceso de maduración de las bananas está influenciado por el incremento en su tasa respiratoria y la síntesis de etileno, es decir, es una fruta climatérica. Este tipo de frutas tienen almidón durante su crecimiento, de manera que este almidón da lugar a la formación de azúcares a lo largo de la maduración de la fruta, por lo que debe cosecharse antes de su maduración. Mientras mayor sea la temperatura del ambiente, más rápidamente madurará la banana, por lo que deben mantenerse refrigeradas para ralentizar el proceso de maduración.

De esta manera, conforme más madura está la banana, se va volviendo más dulce, pues el almidón se va convirtiendo en azúcares. De esta manera, cualquiera que desee restringir la cantidad de azúcar en su dieta, debe evitar las bananas en una etapa muy madura. Sin embargo, las bananas en un estado verde tienen tal cantidad de almidón que es más difícil de digerir. De esta manera, aquellas personas con problemas en sus niveles de azúcar, como los diabéticos, deben evitar las bananas muy maduras, y aquellas personas con problemas de digestión, deben optar por bananas menos verdes.

En conclusión, para evitar los problemas de azúcar que pueden darse por consumir bananas demasiado maduras, y los problemas de digestión por el consumo de bananas demasiado verdes, lo ideal es elegir las bananas en un punto intermedio de su maduración, para obtener la mayor parte de sus beneficios, al mismo tiempo que disminuyen los efectos negativos.