La banana: Reina de las frutas

La popularidad de las bananas, o plátanos, va más allá de su delicioso sabor y practicidad, pues no sólo es ideal para postres tan populares como el banana split, también puede utilizarse frita en diversos platillos no dulces. También se les menciona en canciones como la popular Day-O (banana boat song), popularizada por la película Beetlejuice, o la banana acuática, un tipo de barco inflable que se remolca con un bote o lancha, o en programas como Bananas en Pijamas, entre otros.

La banana es un fruto dulce, cuando está maduro, y contiene vitaminas A y C, triptófano, carbohidratos, fibra y, sobre todo, potasio, por lo que es más conocido. Debido a su contenido de fécula, la banana también contiene grasa, aunque en una cantidad muy baja. Las bananas se cultivan durante todo el año, por lo que se puede disfrutar de ellas por un tiempo más prolongado que con otras frutas. También, debido a que se cultiva prácticamente en todo el mundo, su disponibilidad es relativamente global, lo que también contribuye a su popularidad.

Simbólicamente, las bananas también representan una gran cantidad de atributos positivos, entre los que destacan la buena fortuna, la fertilidad, especialmente en países como India o Malasia, donde la fruta y hojas, así como la planta, han sido usadas para atraer la suerte, y son utilizadas cotidianamente como obsequios, especialmente para mujeres embarazadas y durante las bodas.

A pesar de estas implicaciones positivas, también existe un lado negativo. La producción de la banana está tan arraigada a los países centroamericanos, que aún hoy día se utiliza el término república o “republiqueta bananera” para referirse a ellos en forma despectiva. Este término surgió de una serie de conflictos en estos países donde la economía era básicamente controlada por la United Fruit Company, y cuyo principal producto era la banana.